Qué les pasa a Boca y a River

Podemos empezar diciendo que ambos equipos se están traicionando con la urgencia. ¿Cómo es esto? Sí, la urgencia de ganar primero a través de procedimientos que son un poco confusos y que se contraponen entre sí.

Lo primero que uno percibe es que ambos técnicos les piden a sus jugadores un gran despliegue físico, una actitud agresiva a la hora de marcar, grandes recorridos, velocidad y verticalidad. Y a la hora de atacar, todo este combo envuelto en un vértigo de ida y vuelta lleva a los jugadores a un clima de nerviosismo en el que el menor error es tomado como un drama.

En ninguno de los dos equipos hay jugadores que puedan hacer una pausa y pensar el juego y la posesión de la pelota, y cuando aparecen D´Alessandro en River o Tévez en Boca para aquietar el juego o darle claridad, enseguida viene el reclamo que hacen todo más lento, más predecible y que son nocivos para el ritmo de hoy.

De todas maneras, no es el mismo presente para Marcelo Gallardo -DT de River- que ya salió campeón, como para Guillermo Barros Schelotto -su par de Boca-, que se encuentra en una posición incómoda y le cuesta encontrar un estilo claro y ganador que lo lleve a un título.

El juego de cada equipo tiene un ritmo determinado y que está dado por las características de los jugadores que lo componen. Llevar ese ritmo a niveles superiores hace que para lograrlo, los jugadores dejen en el camino cualidades reconocibles en ellos, es decir ganan velocidad a costa de perder tal vez precisión en los pases, claridad para asociarse e imponer superioridad numérica, llegar a destiempo para recuperar, cometer infracciones innecesarias y llenar así al equipo de tarjetas amarillas.

Complica también que los equipos llamados chicos perfeccionaron sus sistemas defensivos y cuando recuperan la pelota tienen la sana intención de jugarla, cuidarla y tratar de sorprender, aprovechando que muchas veces en defensa, tanto Boca como River, quedan muy mal parados dando ventajas que frecuentemente les cuestan puntos.

Es tarea de los cuerpos técnicos no traicionarse con la urgencia, no trasladar su propio nerviosismo sino crear las condiciones para que los jugadores puedan rendir pensando en el mediano plazo.

Vamos a estar atentos para ver cómo evolucionan ambos equipos. Los técnicos y los jugadores tienen la respuesta.

Hasta la próxima.

Claudio Marangoni

Post anterior > ¿Selección está?